Por: María Guadalupe Cabrera Sánchez

Los fondos de los bonos verdes se destinan a financiar proyectos sostenibles y desde hace más de una década han marcado una tendencia global para inversionistas y autoridades, sobre todo en Europa, con resultados muy positivos.

Esta tendencia global ya ha despertado interés en los mercados mexicanos y es que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) considera que “en los próximos años, las decisiones tomadas por los inversionistas y las instituciones financieras tendrán gran influencia en cómo la sociedad responda al cambio climático”.

Los sectores elegibles son variados: energía renovable; eficiencia energética en industrias para mejoras tecnológicas, procesos y equipos; construcción sustentable; transporte limpio, entre otros.

Para la emisión de un bono verde debe existir un proceso de evaluación y selección de proyectos, administración de los recursos (separada dentro de la entidad emisora y siendo destinados durante la vida del instrumento al financiamiento del proyecto) y finalmente, el emisor deberá reportar anualmente, mientras el bono esté en vigor, el uso y aplicación de los recursos provenientes de la emisión.

Los bonos verdes son cualquier tipo de bono cuyos fondos se destinan exclusivamente a financiar o refinanciar, en parte o en su totalidad, proyectos verdes elegibles, ya sean nuevos y/o existentes

Los bonos verdes aún tienen mucho camino por recorrer en México. A la fecha son 5 emisores de bonos verdes, incluyendo a BBVA Bancomer que se unió a la lista en septiembre y FIRA en octubre de este año. La primera de ellas fue la banca de desarrollo Nacional Financiera (Nafin), que en noviembre de 2015 colocó 500 millones de dólares en un bono verde, a un plazo de cinco años, recursos destinados a la energía eólica, y un segundo bono verde en 2016, a siete años, también destinado para energía eólica y pequeñas hidroeléctricas.

En septiembre de 2016, Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) emitió dos bonos verdes para el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) por 2,000 millones de dólares, a 10 y 30 años de vencimiento, despertando el apetito de los inversionistas. Los usos de los recursos financiados están enfocados a la construcción sustentable, energía renovable, agua y desechos, en el denominado Plan Maestro Ambiental. A su vez, buscan asegurar que el diseño, la construcción y la operativa se haga bajo los más altos estándares internacionales de cuidado del medio ambiente y que cuente con Certificación LEED.

Los bonos verdes son proyectos certificados por un tercero independiente quien verifica que cumplan con estándares internacionales: Climate Bonds Initiative o los Green Bond Principles

El Gobierno de la Ciudad de México también emitió dos bonos verdes; el primero en 2016, como parte de las acciones encaminadas a la mejora del medio ambiente, por 1,000 millones de dólares a cinco años para los rubros de transporte limpio, ampliación de la línea 5 del metrobús y el mejoramiento del Sistema Colectivo Metro, así como para trabajar en la eficiencia de la distribución de agua y el manejo de aguas residuales. Este capital provino principalmente de inversionistas nacionales, fondos de inversión y Afores. Y el segundo bono sustentable fue por 2,000 millones de pesos a finales de 2017, para proyectos de transporte, agua y refinanciamiento de la deuda de capital.

A principios de 2017, se llevó a cabo en la Ciudad de México el “Tercer seminario de proyectos de asociación público-privada de México: Impulso al desarrollo de infraestructura para la sociedad”, organizado por México Plataforma Mexicana de Carbono (México2) y Grupo Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Según las tendencias del estudio presentado, “es posible financiar la transición verde hacia una economía menos contaminada, menos intensiva en recursos y baja en carbono”. Asimismo, dice que “en México existen grandes oportunidades para desarrollar infraestructura verde que sea financiada a través de estos instrumentos de inversión”. En dicha presentación, la BMV mostró los requisitos para que las empresas puedan listarse.

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BBVA Bancomer anunció la exitosa colocación de su primer bono verde con clave de pizarra BACOMER 18V, por un monto de $3,500 millones de pesos. Asimismo, BBVA Bancomer realizó una emisión adicional con clave de pizarra BACOMER 18 por el mismo monto ($3,500 millones de pesos), llegando así a un monto total de $7,000 millones de pesos.

BBVA BANCOMER COLOCANDO SU PRIMER BONO VERDE EN SEPTIEMBRE DE ESTE AÑO

La transacción del primer bono verde que coloca la entidad financiera consiguió una demanda de aproximadamente 1.3 veces, a una tasa variable de TIIE 28 + 10 pbs en la que participaron aproximadamente 20 inversionistas locales, siendo la distribución de la oferta 100% nacional.

En México, poco a poco se empieza a ver la tendencia por ser empresa ‘verde’, pues no sólo se trata de ser socialmente responsable. Ser empresas ‘verdes’ también representa tener otras oportunidades de financiamiento que vayan en favor del propio crecimiento o consolidación como empresas, al aportar beneficios ambientales y desarrollo sustentable.

Por lo pronto, los especialistas consideran que México es un nicho de mercado para muchas empresas que sean o quieran convertirse en ‘verdes’, pues el país tiene a favor sus propias condiciones geográficas y de desarrollo, que permiten en el corto plazo agrandar la oferta en estos instrumentos con gran potencial.