Por: Ernesto Flores Vega

Es la feroz reunión de dos parejas, con diálogos mordaces, venenosos. Un atisbo a cuatro personajes que por momentos parecen jugar, pero que en otros están al borde de la violencia. Hay sarcasmo, provocación, erotismo, recriminación y baile. ¿Quién teme a Virginia Woolf?, del dramaturgo estadounidense Edward Albee, es un clásico contemporáneo. Se repone con frecuencia en escenarios de todo el mundo —fue llevado al cine con Elizabeth Taylor y Richard Burton— y siempre invita a pensar en las relaciones humanas y de pareja.

Podrá apreciarse de nueva cuenta a finales de año, con un formidable elenco: Daniel Giménez Cacho, Laura Almela, Pedro de Tavira Egurrola y Ana Clara Castañón. La puesta en escena recibió el apoyo del Proyecto Bi de la Fundación BBVA y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca).

¿Quién teme a Virginia Woolf? invita a pensar
en las relaciones humanas y de pareja

No es una puesta cualquiera. Desde hace tiempo, Giménez Cacho y Almela, intérpretes de larga trayectoria, han explorado las posibilidades dramáticas de un ‘teatro de cámara’ en el que, además, no existe un director de escena. Desde que propusieron su proyecto a la Fundación BBVA, plantearon: “Vamos a intentar hacer algo peligroso: borrar los límites entre ficción y realidad, vamos a jugar a eso y no sólo poniéndonos en riesgo una vez más, sino aprovechando la frescura de una pareja de actores más jóvenes que nosotros y que están dispuestos a aceptar las reglas de nuestro juego. Vamos a exhibir y contrastar qué es lo que cada cual pone en riesgo cuando sale a escena y cuál es esa mentira, la de los jóvenes y la de los mayores, que da forma a la verdad de cada uno.”

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Así que en esta revisita a la obra de Albee (traducida por Víctor Weinstock, profundo conocedor del dramaturgo) el público atiende, por casi tres horas con un intermedio, la dinámica de dos parejas que se revelan en la necesidad y el resentimiento, la conflictiva convivencia, la ilusión y el futuro incierto. Para De Tavira, trabajar sin un director de escena le exigió “regresar al principio básico de lo que es actuar: estar presente.” Los cuatro intérpretes, dice, “vamos descubriendo lo que nos dice la obra y lo que queremos decir con ella”. Para Almela, primera actriz, “es la visión de cuatro actores que están batallando por treparse en un animal gigantesco como es esta obra. Esto es algo que no podríamos hacer en ningún teatro, bajo ninguna circunstancia, más que aquí, en El Milagro”.

Es justo enfatizar la lograda dinámica de dos parejas, una joven, otra madura. Actores y personajes. Realidad y ficción. Habla la joven Castañón: “Daniel me decía que admiro mucho a Laura, quien fue mi maestra de primer año en la carrera de actuación. La verdad es que también lo admiro a él y a Pedro. Parte de mi reto ha sido cómo ponerme al tú por tú con ellos en escena.”

El apoyo del Proyecto Bi de Fundación BBVA —coinciden Giménez Cacho y Gabriel Pascal, productor— llegó en un momento crucial y para un elemento decisivo: el pago de los derechos de la obra, tras una larga negociación.

El pasado 26 de febrero la compañía realizó un ensayo general con un público conformado por empleados de la institución bancaria. Tras la representación, un Giménez Cacho satisfecho expresó: “Lo que vimos hoy no se trata de dinero. Nos trajeron público. Pudimos tener un intercambio de ideas. Era la primera vez que nos miraba alguien y fue rico y útil escuchar sus opiniones. Muchas gracias a la Fundación BBVA.”

El apoyo del Proyecto Bi de Fundación BBVA llegó en un momento crucial para la obra

La buena noticia es que, independientemente a esto, los tarjetahabientes tienen descuento todo el año en el Teatro El Milagro, pagando únicamente 150 pesos (cantidad de boletos libre en todas las obras) con una excelente cartelera (y grandes actores). “Es una ganga —dice Pascal—. Si no ven la obra es porque de veras no quieren verla.” Teatro de este calibre no se ve a estos precios todos los días.

Teatro El Milagro
Milán 24, Juárez, 06600, CDMX